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Afortunadamente, cada vez mas esta raza de lebrel ha dejado de ser considerada un perro de caza para pasar a ser un perro de casa. En este post te explicamos como cuidar un galgo y lograr que se sienta a gusto en tu hogar.

Afortunadamente, cada vez más esta raza de lebrel ha dejado de ser considerada un perro de caza para pasar a ser un perro de casa. En este post te explicamos cómo cuidar un galgo y lograr que se sienta a gusto en tu hogar. El galgo español o galgo ibérico es una raza de perro autóctona de España y perteneciente al grupo de los llamados lebreles de pelo corto. Los lebreles son perros especialmente dotados para la persecución de presas como las liebres, y de ahí reciben su nombre. Sin embargo, eso no quiere decir que no puedan ser, también, excelentes perros de familia. De hecho, tener galgos en casa es cada vez más frecuente.

Una historia que viene de lejos

El ser humano comenzó a utilizar lebreles como los galgos hace mucho tiempo. Por lo que se conoce hasta el momento, es posible que algunos pueblos nómadas de hace más de 10.000 años ya convivieran con lebreles, con evidencia de que en lugares como Turquía, el Sáhara y el Levante español se utilizaron para la caza. De hecho, razas de lebreles como el Saluki se consideran como las más antiguas conocidas.

Mitos y verdades sobre cómo cuidar un galgo

Todo el mundo relaciona a los galgos con la caza, sin embargo estos perros han pasado de ser exclusivamente utilizados para esta tarea a constituir una de las razas más habituales en los hogares de nuestro país. Todo ello debido a múltiples campañas promovidas por asociaciones de protección de estos perros, que los rescatan del abandono y el maltrato al que los someten algunos cazadores durante la temporada de caza y, sobre todo, una vez ésta finaliza. El documental Febrero, el miedo de los galgos contribuyó a dar a conocer esta triste realidad y a potenciar las adopciones de lebreles en nuestro país.
La caza de la liebre, práctica común en zonas rurales, expone al galgo a una vida de miseria y crueles entrenamientos. La temporada de caza acaba en febrero y el número de galgos abandonados se dispara. La mayoría no supera los tres años de edad.
Desde asociaciones proteccionistas dedicadas a esta raza, se explica una y otra vez que el galgo es un perro 100% apto para vivir en una casa, que no necesita grandes dosis de ejercicio y que suele tener un carácter dócil y cariñoso. Nosotros desde Nutro queremos también contribuir a explicar cómo cuidar un galgo para que cada vez sean más los lebreles de este tipo que encuentren una segunda oportunidad al ser rescatados y adoptados.

Galgos en casa

Hay muchos tópicos acerca de los galgos. Algunos pueden hacer pensar que estos perros necesitan vivir al aire libre, en un entorno rural. Pero no es así. Vamos a repasar los mitos y las verdades que te ayudarán a saber cómo cuidar un galgo de forma óptima: FALSO
  • Los galgos necesitan mucho espacio: No es cierto que esta raza de lebreles requieran mucho espacio. De hecho, como la mayoría de perros de caza, tradicionalmente han sido confinados en pequeñas jaulas compartidas con otros congéneres caninos. En realidad, como cualquier otro perro, el galgo no necesita mucho espacio sino un hogar cómodo y acondicionado donde descansar y salidas o paseos diarios para relacionarse con otros perros y con el entorno.
  • Los galgos necesitan hacer mucho ejercicio: aunque su físico fibrado nos pueda engañar, estos perros no necesitan grandes dosis de ejercicio. Si bien es cierto que son perros dotados para la carrera rápida y corta, no son atletas de fondo. De hecho, pocas veces veremos a un galgo practicar deportes como el canicross.
  • Los galgos no saben jugar: Todas las razas de perro saben jugar porque el juego es vital para la especie canina: constituye un entrenamiento para la vida real. Durante el juego, los perros aprenden y desarrollan capacidades sociales al tiempo que se “preparan” para situaciones de lucha o caza. Los galgos no son ninguna excepción y también disfrutan jugando. Ahora bien, hay que tener en cuenta que muchos de ellos han sido víctimas de maltrato y, a consecuencia de ello, pueden haber desarrollado un carácter más tímido, miedoso o inseguro. En ocasiones, la falta de una correcta socialización puede haber hecho que “no sepan jugar”. Pero no por ser galgos sino por haber vivido en condiciones inadecuadas.
  • Los galgos son perros poco inteligentes: cualquiera que tenga galgos en casa sabrá que esta afirmación es falsa. Estos perros tienen las mismas capacidades cognitivas que otras razas.
VERDADERO
  • Los galgos necesitan abrigarse en invierno: Es cierto que esta raza canina no está preparada para las bajas temperaturas. No suelen tener tantos depósitos de grasa como otros perros y, además, su pelaje es corto y poco tupido. Por ambas razones, no está de más abrigarlos en invierno ya que algunos padecen con las bajas temperaturas. No olvides este consejo sobre cómo cuidar un galgo si vives en una zona de frío.
  • Si los dejas sueltos, se escapan: Cualquier perro que no tenga el suficiente entrenamiento de obediencia como para garantizar que acudirá a la llamada de su propietario de forma fiable no debería ir nunca suelto por la calle. Un galgo, como cualquier otro perro, puede escaparse si no se le ha adiestrado adecuadamente.
  • Los galgos no ladran: Si bien es cierto que todos los perros ladran, hay razas genéticamente más predispuestas al ladrido. El galgo no es una de ellas. Suelen ser perros bastante silenciosos.
  • Son aptos para convivir con niños: el carácter tranquilo de estos perros los suele hacer aptos para la convivencia con niños pequeños. De todos modos, hay que prestar especial atención a aquellos que puedan haber sufrido maltrato ya que, en ocasiones, podrían reaccionar con miedo ante algunos comportamientos infantiles.

Collares antiescape para galgos

El hecho de que cada vez sea más habitual tener galgos en casas o pisos, en entornos urbanos o semi-urbanos en los que deben ir atados, ha hecho proliferar los collares adaptados a la anatomía de estos perros tan singulares. A diferencia de otras razas caninas, la cabeza de estos lebreles es tan estrecha y alargada que puede “escurrirse” por el agujero de cualquier collar.
El collar de paseo debe ser específico para el galgo, ya que su cabeza tiene casi el mismo diámetro que su cuello.
Por eso, entre el listado de recomendaciones sobre cómo cuidar un galgo está la de adquirir un collar o arnés específico. Los collares para galgos que hay en el mercado reciben el nombre de Martingale, y son collares anti-escape de doble anilla, que se estrechan cuando el perro tira, evitando que pueda deslizar la cabeza por el agujero. Sin embargo, lo más cómodo y apropiado es siempre un arnés de seguridad anti-escape, que siempre resultará más seguro y mucho más confortable para el perro.   Esperamos haberte ayudado a conocer mejor los cuidados que precisa un galgo. Recuerda que puedes seguir leyendo nuestros consejos sobre salud, nutrición y educación canina en este blog.   Por: Equipo Veterinario Nutro

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