La digestibilidad, la mejor prueba de calidad en la alimentación para gatos

El tamaño, la frecuencia y el color de las heces de tu gato son un buen indicador de la calidad del alimento que come.

En este caso, el tamaño sí importa

El tamaño de las heces y la frecuencia de defecación en un gato pueden darnos pistas muy fiables sobre la calidad de la alimentación que está consumiendo. El mayor tamaño y frecuencia de las heces indica, por lo general, una menor absorción de nutrientes por parte del gato. Por lo tanto, puede ser señal de una dieta inapropiada.

La digestibilidad, la clave

La digestibilidad es la porción del alimento consumido que no aparece en las heces. Por lo tanto, es aquella fracción que el organismo del gato considera útil y decide absorber y no excretar. Ese es el motivo por el cual la digestibilidad sirve como medida para determinar la calidad de la dieta y de las materias primas que la componen.

Subproductos y otros enemigos

La calidad de los ingredientes es muy importante para el resultado de la digestibilidad. Los alimentos que contienen ingredientes de pobre calidad, como por ejemplo los llamados subproductos de animales (las patas, cabezas, intestinos, etc), o los denominados “cereales de relleno” como el sorgo o la cebada, son menos digestibles. Aunque es cierto que un pico de pato o de pavo, por ejemplo, contiene una alta cantidad de proteínas, el sistema digestivo del gato no es capaz de absorberlas. Se trata de proteínas de baja calidad, con un valor biológico muy reducido para el felino.

Errores que todos podemos cometer

Es importante que las fuentes de nutrientes sean de calidad, pero también es necesario tener en cuenta la naturaleza del gato que, a diferencia de los humanos, es un carnívoro estricto: su aparato digestivo está preparado para cubrir sus necesidades nutricionales fundamentalmente a partir de la ingesta de proteína de origen animal. La mayoría de las personas asocian las verduras y las frutas como alimentos muy saludables, y no les falta razón puesto que lo son para los humanos, sin embargo no son algo natural en la dieta de los gatos. Es decir, no todos los alimentos saludables para el hombre necesariamente han de serlo para el gato puesto que somos especies diferentes. La clave está en el equilibrio nutricional: un alimento con un nivel adecuado de proteína animal, y que incorpore una fuente de hidratos de carbono y proteína vegetal adecuadas y en las proporciones correctas.

¿Cómo tiene que ser el color de las heces en un gato?

Hemos hablado de la frecuencia y del tamaño, pero el color también es importante. Las heces siempre deben ser de color marrón, y no blanco o amarillo. El color marrón se debe al pigmento obtenido por la descomposición natural de los glóbulos rojos envejecidos. mapas del mundo Cualquier tipo de decoloración en las heces de un gato puede estar indicando un problema en el hígado, la vesícula o el páncreas.

Consejos útiles

Lo dicho: aunque el tema de las heces parezca banal a primera vista, hay una parte muy seria en el asunto. Vigilar el tamaño, el color y la frecuencia de defecación de los gatos es una buena manera de cuidar de su alimentación y de velar por su salud.  
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